Cada vez que sucede alguna catastrofe, surgen aprovechados.
En la actualidad más reciente, el terremoto de Sendai no iba a ser una excepción…
Por los platós de televisión, las emisoras de radio, los periódicos o la prensa digital desfilan personajes y personajillos que, aprovechando su fama previa o la nacionalidad que consta en su pasaporte, han pretendido ganar notoriedad en vez de intentar realmente ayudar al pueblo japonés.
Famosos y famosetes que, aportando su “granito de arena” (vaya usted a saber cuál es ese granito) han pasado a engrosar la lista de bienhechores de la catástrofe, en titulares.
Y es que en esto del interés nunca deja uno de sorprenderse.
Incluso en facebook ha surgido una aplicación para crear un logotipo de solidaridad con el pueblo japonés que se añade a la foto de perfil. Aplicación que, por supuesto, genera una imagen convenientemente firmada por la empresa creada para tal fin.
Pero, en mi humilde opinión, lo más triste para mi es observar lo que está sucediendo a mi alrededor, en mis círculos más cercanos.
Alguna persona muy cercana, de la que tenía una magnífica opinión, parece estar aprovechando esta triste oportunidad para intentar ganar protagonismo.
¿Realmente es más importante ganar popularidad que su propio pueblo, ahogado con miles de muertos?
No daré lecciones de moralidad. No soy yo quien puede darlas.
Pero sí quiero aprovechar desde aquí a hacer un llamamiento a la conciencia personal.
Ayudar es hacerlo desintersadamente (“que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha”).
Hay que abrir los ojos ante iniciativas pseudosolidarias cuyo verdadero objetivo es satisfacer el egocentrismo de sus promotores.
De este modo, evitando a los falsos solidarios, la solidaridad verdadera de los ciudadanos seguirá canalizándose a través de las vías que realmente se desviven por un proyecto como el del terremoto de Japón.
Organizaciones como Cruz Roja hacen un magnífico trabajo.
Su sobrada y contrastada experiencia, su labor desinteresada, su rapidez y solvencia, así como una capacidad y profesionalidad demostrada en miles de tristes y catastróficos sucesos están fuera de toda duda.
Apoyémosles, así como a todas las organizaciones que estamos haciendo constar en este blog.
¡Ellos SÍ pueden ayudar !
